Mario Vargas Llosa (1936–2025), quien recibió el Premio Nobel de Literatura y el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, entre muchos otros galardones, escribió una obra extensa y variada. Por medio de sus novelas nos mostró un poco de su propia vida y mucho sobre las profundidades que originaron movimientos políticos en Latinoamérica. Entre sus obras más conocidas están Conversación en La Catedral, La fiesta del chivo, La guerra del fin del mundo y La tía Julia y el escribidor. Sin embargo, como homenaje a la variedad de su producción, hoy quiero detenerme en dos de sus novelas menos conocidas, pero no por ello menores. Una es El hablador y la otra es Lituma en los Andes.
En El hablador Vargas Llosa nos lleva de la mano por la vida de los machiguengas, una tribu nómada ubicada en algún lugar remoto de la selva amazónica y a la que la cultura occidentalizada de las urbes no ha tocado. Sus miembros viven como cazadores y recolectores, en constante movimiento, y poseen una sabiduría ancestral que han conservado en gran parte gracias a su aislamiento. Vargas Llosa introduce a un personaje citadino quien “descubrirá” a este pueblo originario. Mascarita está obsesionado por conocer más sobre los machiguengas y gradualmente incorpora el sentido de los rituales y el andar de éstos en su propio pensamiento. La novela habla de una época específica en el Perú, en la segunda parte del siglo pasado, y los contrastes entre la ciudad de Lima de esa época y el Amazonas establecen una tensión entre los diferentes hilos que tejen a esta sociedad más diversa de lo que sus propios pobladores quisieran aceptar. No conforme con esto, el autor establece una relación metafórica entre un mito bíblico y las costumbres nómadas de los machiguengas y, con ello, le recuerda al lector la manera en que los ciclos humanos se cumplen puntuales una y otra vez.
Lituma en los Andes parece ser una novela mucho más aterrizada en hechos reales, en la historia comprobable. Situada durante la época de Sendero Luminoso, esta novela también habla de mitos y creencias, así como de la manera en que se puede explotar la fe de las personas para inducir miedo y enraizar así un poder tajante y devastador, difícil de combatir. Comunidades enteras colaboran con sus potenciales verdugos con el fin de protegerse, y el autoritarismo así prospera con gran éxito, respaldado por una multitud ensordecida y cómplice.
Si bien estas dos novelas parecen abordar temáticas distintas, en realidad ambas se complementan para contar una historia más amplia no sólo del Perú, sino de la humanidad en general. Ambas novelas muestran cómo el comportamiento de una sociedad puede ser el nudo de la soga alrededor de su propio cuello colectivo. Hoy más que nunca resulta útil volver a leer estas obras que mucho pueden ofrecer como comentario y advertencia sobre lo que vivimos hoy en tantas latitudes de nuestro planeta.
Te invito a leer dos textos de mi autoría para profundizar más sobre estas novelas de Vargas Llosa:
https://www.saedgraphic.com/on-el-hablador-the-storyteller-by-mario-vargas-llosa
https://www.saedgraphic.com/on-vargas-llosa-s-lituma-en-los-andes-death-in-the-andes
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