martes, 3 de junio de 2025


Sebastião Salgado

Ivonne Saed




El 23 de mayo pasado falleció el mayor fotoperiodista de nuestro tiempo. 

Sebastião Salgado dejó como herencia imágenes que, de alguna u otra manera, representan a todos los habitantes del orbe. Conflictos armados, condiciones precarias de trabajo, costumbres de pueblos originarios en muchas latitudes y la documentación del planeta mismo son ejemplos de su constante exploración, una indagación que iba más allá de la mera caza de un momento. Su intención era siempre crear un conjunto fotográfico vasto para ofrecernos el retrato más completo posible y profundamente humano de lo que documentaba.

Salgado, para decirlo en sus propias palabras, más allá de ser un fotógrafo, era un contador de historias. Su manera de ver al sujeto fotografiado y la profundidad con la que establecía su relación con éste fueron la clave y el tono de toda su obra. Por eso afirmaba que una imagen “es más buena o menos buena en función de la relación que tienes con las personas a las que fotografías […] tu imagen no es más que la relación que tienes con tu sujeto”. Por eso, al ver sus imágenes, experimentamos una mirada recíproca que viene no solamente del sujeto mismo, sino de su bagaje y circunstancias de vida.

Además de su extensa obra visual, Salgado y su esposa Léila hicieron un esfuerzo colosal de reforestación de casi 10,000 hectáreas en Brasil, lo que culminó con la creación del Instituto Terra, un legado de activismo y un ejemplo de cómo el fotoperiodismo, además de comunicar, puede ser un poderoso agente de progreso. 

Muito obrigados por sempre, Sebastião Salgado.

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